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¿Subimos los tipos ya? Los bancos centrales se miran unos a otros

Las principales economías del planeta comienzan a resurgir tras la crisis, pero lo están haciendo a velocidades muy diferentes. Lo que en un principio es una buena noticia, se convierte en un auténtico dolor de cabeza para los bancos centrales, que tratan de encontrar el mejor momento posible para subir tipos y retirar ayudas al mercado.

 

Cuando la crisis se extendió como una enfermedad por todo el mundo y amenazaba la salud del planeta, las autoridades monetarias actuaron con rapiz y su consiga fue clara: dedicar todos los recursos fiscales y monetarios al problema, y luego limpiar el desorden. Ahora, la pregunta es cuándo subir las tasas de interés y cómo y a qué ritmo retirar las medidas extraordinarias de estímulo que implementaron el año pasado.

Algunas autoridades, como cuenta en un artículo publicado hoy en The Wall Street Journal, temen que el gasto fiscal y el dinero fácil que los bancos centrales inyectaron en el sistema bancario -al bajar las tasas de referencia a casi cero, entre otras medidas- podrían crear una nueva crisis.

Eso, al igual que la discrepancia sobre la capacidad de las economías de absorber cientos de miles de millones de dólares, libras y euros sin generar inflación, podría llevar a los bancos centrales a adoptar medidas que provoquen volatilidad en los tipos de cambio y los rendimientos de los bonos en los próximos meses.

La política de por medio

Un factor que agrava la incertidumbre es que algunos bancos centrales afrontan desafíos políticos en sus países, incluyendo las críticas que ha recibido Ben Bernanke, quien ayer fue ratificado para otros cuatro años al frente de la Reserva Federal de EEUU, y la inminencia de las elecciones en Gran Bretaña.

China, que ha seguido creciendo de forma acelerada, ya empezó a ajustar su política monetaria, mientras que los países que se han beneficiado del alza en los precios de las materias primas, como Australia y Noruega, han elevado sus tasas de interés. Se espera que India sea la próxima en restringir el crédito, gracias a su robusto crecimiento.

En el extremo opuesto, Dinamarca redujo sus tasas de interés este mes y se espera que lo vuelva a hacer para armonizarla con las de la zona euro. El gobernador del banco central de Japón, un país que sufre los efectos de la deflación, afirmó la semana pasada que mantendrá su política monetaria expansiva.

El núcleo duro

Pero los ojos de los inversores de todo el mundo están puestos en EEUU, Gran Bretaña y la zona euro, dado el tamaño de las economías y su efecto en los mercados financieros.

En líneas generales, los economistas sostienen que Europa subirá las tasas y retirará otras medidas de estímulo antes que EEUU. Los expertos apuestan por un orden lógico en las decisiones de los bancos centrales, es decir, primero retirar las medidas extraordinarias de liquidez, y una vez retiradas estás y tras observar la reacción del mercado, comenzar a elevar las tasas.

Goldman Sachs prevé que Gran Bretaña suba su tasa de interés de referencia, actualmente en 0,5%, a mediados de año, mientras que el BCE elevaría la suya desde el actual de 1% a fines de 2010. La Fed, por su parte, mantendría la tasa interbancaria en casi cero hasta fines de 2011. Los economistas que proyectan un panorama diferente aún creen que las tasas del BCE serán más altas que las de EEUU y Gran Bretaña a fin de año.

Gran Bretaña afronta un dilema particular. Su economía se recuperó de la recesión más tarde que EEUU y la zona euro, pero la inflación ha aumentado.

Los funcionarios del BCE temen que al mantener el crédito relajado por demasiado tiempo puedan provocar una excesiva toma de riesgo y sembrar las semillas de otra crisis. El presidente del Bundesbank y miembro del Consejo de Gobierno del BCE, Axel Weber, ha afirmado recientemente que los estímulos fiscales y monetarios excepcionales aplicados para combatir la crisis no deben incrementarse, y advirtió de que la retirada de los mismos no puede aplazarse indefinidamente.

"La cuestión de las estrategias de salida reside en cuándo y cómo retirar esos estímulos fiscales y monetarios de carácter masivo", señaló el 'halcón' del BCE, quien añadió que "hay que encontrar el momento oportuno, puesto que no se puede esperar indefinidamente".

The Wall Street Journal explica que desequilibrios como un gasto y un endeudamiento excesivo en algunos países y un exceso de ahorro en otros pueden generar burbujas de activos, especialmente si son amplificados por el crédito fácil. Cuando esas burbujas estallan, como sucedió con el sector de la vivienda, pueden provocar profundas recesiones.

 
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